lunes, 16 de diciembre de 2013
Los haikus y el invierno
Prócoro Hernández Oropeza
Estamos en el umbral del invierno, esto se nota porque el sol, en esta parte del planeta, el pacífico, Puerto Vallarta, quema menos, la fuerza de sus rayos ha menguado y su brillantez también. Más frescas las noches, más claro el cielo y se puede apreciar su infinitud y la multitud de estrellas. Las nubes se han alejado y los cerros empiezan a cambiar de piel, los árboles de color y cientos o miles de cuervos y otras aves se dejan venir a gozar de este clima. Por la tarde noche hacen gran algarabía en su casa de árboles, tal parece que narran sus cuitas, hacen fiestas y tertulias poéticas o simplemente se sienten contentos aquí.
Me encantan los haikus, esos poemas breves japoneses que describen estos fenómenos naturales, el cambio de estaciones y la vida cotidiana de la gente, pero lo hacen con sencillez, naturalidad, sutileza, austeridad y simetría.
La sensación de que algo falta...
Caen las hojas.
Caen las hojas...
Desde ahora, el agua
se vuelve más sabrosa.
Este haiku, del poeta Taneda Santoka, describe esta naturalidad y al mismo tiempo esa sensación de libertad. Esa libertad en la que viven los cuervos, las mariposas, las águilas, el colibrí. Si pudiéramos traducir los trinos de las aves cuando cantan, me imagino que son de alegría, de pasión, de amor, de libertad.
Al escuchar sus trinos, sus himnos, ahora que no les molesta la lluvia, me imagino conversaciones como esta:
Las hojas de mi vida son verdes y livianas
Juegan con el viento y las faldas de la luna
Cubren el suelo cuando tiene frío
Se deslizan por ríos amatistas
en oleadas de cantos ambarinos.
Aunque este verso no es un haiku, es posible que los pájaros compongan muchos haikus, porque como afirma Vicente Haya, >>La piedra angular del haiku es el aware, una emoción profunda provocada por la percepción de la naturaleza. A menudo se trata de una emoción melancólica o también la alegría exultante, de una conmoción espiritual, que es a la vez estética y sentimental.<<
…
La recojo y la alzo hacia la luna.
La luminosidad del agua
...
Con viento de otoño
recojo una piedra.
Otra vez Taneda, con su haiku, nos traslada hacia ese estado de contemplación, de suspenso y de asombro. Con el viento de otoño recojo una piedra, pero qué pasa con esa piedra. Para que la recoge, cuál es su destino. Y si la lanza hacia la luna, qué tiene que ver la luminosidad. No importa, a cada uno nos otorga la libertad de escoger el sentido que queramos darle.
Así las aves, lanzan sus himnos al universo y si tenemos oídos podemos traducirlos y sentirlos en diálogos como estos:
Mis alas se deshacen con tu mirada.
Es la tarde que parpadea.
No, tus ojos desordenan mis plumas.
Tal vez.
¿Puedo tomar una para
escribir que te amo?
Es otoño, se acerca el invierno y aquí, cada atardecer es un haiku, con un sol que se desvanece lentamente en el mar y sus rayos se esparcen, se pierden entre los cerros y en el lienzo azul. Son absorbidos por aquellos que lo disfrutan y lo admiran.
Va esta columna dedicada a una gran señora, Doña Josefina Cortés de Torres quien ha levantado vuelo hacia otras dimensiones. Un pequeño homenaje a esta fina persona que, cuando Tribuna de la Bahía inició sus labores, ella creyó en él, apoyó el proyecto y llegó a publicar parte de sus memorias y sus alegrías. No hubo tiempo de una despedida, pero debe saber que siempre estará en mi jardín de los recuerdos.
jueves, 27 de junio de 2013
El miedo, a qué obedece
Prócoro Hernández Oropeza
El miedo es una de las emociones más terribles o dramáticas
que acosan al hombre. Todos, sin excepción alguna hemos pasado por momentos de
miedo o lo percibimos a flor de piel cada vez que nos enfrentamos a un dilema o
aun problema.
¿Qué es el miedo? En
psicología se dice que se produce la emoción de miedo cuando existe un
estímulo, evento o situación que, tras la valoración realizada por el
individuo, resulta significativamente relacionada con la amenaza física,
psíquica o social del organismo. Sensación de angustia provocada por la
presencia de un peligro real o imaginario. Más allá de la amenaza física se
encuentra también el sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá
un hecho contrario a lo que se desea: tenía miedo de que la fiesta saliera mal,
tenía miedo a que le dijera la novia que no lo aceptaba.
Como observamos existen dos tipos de miedo, uno físico,
amenaza real como por ejemplo toparse con un león y otro de tipo psicológico:
miedo a toparse con un ladrón. En ambos, el miedo se manifiesta en el plano
mental. Afirman los budistas que existen dos clase de miedos: el miedo
apropiado y el miedo impropio. El miedo es apropiado cuando se fundamenta en un
peligro de existencia real, respecto del cual se pueden tomar medidas para
evitarlo. Como la persona que deja de comer carnes rojas porque tiene miedo de
bajar sus vibraciones espirituales.
El miedo impropio es el que surge de cosas que no pueden
perjudicarnos como tenerle miedo a una cucaracha; o que no podemos evitar, como
tener miedo a envejecer o a morir. Esta clase de miedo nos lleva a deprimirnos
y paralizarnos.
Sin duda, el miedo es parte de una programación mental, pero
también forma parte de nuestros agregados psicológicos. Esto significa que el
miedo, si bien tiene su origen en la parte instintiva como mecanismo de
defensa, la mayoría de ellos son producto de esos yoes psicológicos de nuestra
psique. Los bebés, por ejemplo, no saben lo que es el fuego y se dice que
pueden colocar su mano ante una llama de fuego y no sienten dolor. Pero cuando
los adultos le indican que no la coloque ahí porque se queman, entonces el
cuerpo responde con dolor si la vuelve a colocar.
Así como el amor es la madre de las virtudes, el miedo es la
madre de su antítesis, los egos o pecados capitales. De ahí que todo mundo
estamos expuestos al miedo. Unos con
miedo a la muerte, a la enfermedad, al
fracaso, a ser rechazado socialmente, a equivocarse, al éxito, miedo de sufrir
daños, a no conseguir pareja o miedo a la soledad, a perder la pareja que
tenemos, a perder el trabajo, a los accidentes, a perder un ser querido, a la
pobreza, al ridículo, a miedos
inexplicables.
Así que en realidad, dicen los budistas, la mayoría de los
miedos tienen su raíz en una forma errónea de percibirnos a nosotros mismos y
al mundo que nos rodea, es decir que tienen un origen mental, por lo que si
aprendemos a controlar nuestros pensamientos, podemos terminar con ellos.
En cambio el miedo apropiado es una clase de miedo que nos
advierte que es peligroso hacer algo (como saltar a la calle desde un tercer
piso o beber en exceso). Cuando el miedo es apropiado, sirve para tomar
consciencia del peligro real y para hacer las cosas que debemos hacer para evitarlo.
Por ejemplo si tenemos miedo a no poder tener un hijo, podemos trabajar nuestra
mente para evitarlo.
La mayoría de los miedos son infundados, y si piensa en
cuales son aquellas cosas que le infundieron miedo en los últimos meses,
descubrirá que el 85% de ellas nunca sucedió. La mayoría de los miedos son
producto de pensamientos negativos, de esos que provienen de nuestros agregados
psicológicos, de los apegos y aversiones. El miedo solo se puede controlar
atacando su raíz, y su raíz se encuentra dentro de la mente de cada uno.
martes, 2 de abril de 2013
Reflexiones
cotidianas
La canción
de Dios
Prócoro
Hernández Oropeza
La India es un país con mucha historia, culturas y sobre
todo cuna de muchos maestros realizados. Seres que han legado un conjunto de
filosofías y conocimientos y muestran el camino para regresar a Dios o a
Brahman. Brahman, el absoluto, el sin forma, el indescriptible e incognoscible.
Es el mismo dios del que hablan las diferentes religiones y culturas, tanto en
Europa, Asia, América como África.
De esa filosofía, los hindús tienen en el Bhagavad Gita
enseñanzas maravillosas para encontrar la senda divina que nos ha de llevar de
retorno a casa. A ese hogar del que un día salimos a experimentar, el maya o
ilusión o simplemente a ejercer el libre albedrío y a vivir experiencias
múltiples.
El Bhagavad Gita o la canción de Dios, llamado el quinto
veda, es la esencia del conocimiento védico. En él se narra un diálogo
maravilloso entre Krishna, la personalidad de Dios y Arjuna, un guerrero y
amigo de Krishna que enfrenta el dilema de pelear o no pelear, en una guerra
que está enfrente, entre los Kuravas y los Pandavas. Arjuna lidera a los
Pandavas, luego de que uno de los hermanos o medio hermanos celosos les
arrebataron el poder por medio de trampas.
En los dos bandos se encuentran amigos, maestros y parientes
de Arjuna y se cuestiona porqué debe realizarse esa batalla, inclusive deja
caer el arco y abatido se niega a pelear. Claro, como en todo libro sagrado,
esta batalla es una réplica de esa batalla que debemos emprender en nuestra
propia alma, la lucha en contra de los agregados psicológicos o defectos que
gobiernan nuestra mente, emoción y voluntad. Krishna representa al Ser, al
maestro que nos guía para iniciar ese batalla, que aunque parece cruel, es
necesaria. Arjuna es el perfecto discípulo y como tal recibe las enseñanzas
para librar esa y más batallas.
La lucha se desarrolla en Kurushestra, nuestra propia alma
es el campo de batalla. Krishna anima a Arjuna a pelear, a sabiendas que el
cuerpo es mortal, no así el alma o Atman que es inmortal El alma, le dice Krishna es innaciente,
eterna, permanente y primordial. No se le mata cuando se mata el cuerpo. Una persona que sabe que el alma es
indestructible ¿cómo puede matar o hacer que alguien mate?
Así como una persona se pone ropa nueva y deshecha, así
mismo el alma acepta nuevos cuerpos materiales, desechando los viejos e
inservibles.
Con estas palabras, Arjuna se apresta a dar la batalla, no
sin antes recibir el conocimiento supremo. Rescato entre otras, las siguientes
citas, que de llevarlas a la práctica nos liberaría de muchos pesares y
sufrimientos.
-“Aquel
que ejecuta su deber sin apego, entregándole los resultados a su Ser, no le
afecta la acción pecaminosa, tal como la hoja de loto no la toca el agua”.
-“Cuando
el ser viviente encarnado controla su naturaleza y renuncia mentalmente a todas
las acciones, reside feliz en la ciudad de las nueve puertas (el cuerpo
material), sin trabajar ni hacer que se trabaje”.
-“Aquel
que no está apegado a los frutos de su trabajo y que trabaja tal como está
obligado a hacerlo, se encuentra en el orden de renuncia y es el verdadero
místico, y no aquel que no enciende ningún fuego, ni ejecuta ningún deber”.
-“Jamás
puede alguien convertirse en yogui, a menos que renuncie al deseo de complacer
los sentidos”.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Fin de año, una retrospección
Prócoro Hernández Oropeza
Se ha ido el 2012 sin las tragedias apocalípticas,
ni los cambios vibracionales, ni tampoco entramos en la cuarta o quinta
dimensión, mucho menos se dejaron ver naves extraterrestres. En el fondo,
muchos desean un cambio brusco de 180 grados porque su vida no es placentera y
quisieran que fuerzas externas vengan a socorrerlas.
Es verdad, hasta cierto punto, vivimos en un valle
de lágrimas. No hay día en que dejemos de enterarnos de lo que ocurre a un
amigo, un familiar o un simple conocido. Te llegan las noticias fatales como
bofetadas injustas. Que a una amiga le mataron a sus tres hermanos, a otra la
secuestraron, otro tiene cáncer, uno más le dio un infarto y quedó semiparalizado,
alguien más descubrió que su marido era infiel y una sobrina, como muchas
conocidas, se han separado de sus maridos.
Esto que acontece a nuestro alrededor es una gran
realidad. Es parte de nuestra creación, creación colectiva; karma nacional o mundial, tal
vez. Es producto de nuestros miedos, angustias, pensamientos y emociones negativas inyectadas
por la ira, lujuria, envidia, avaricia y orgullo. El día en que entendamos esto
detendremos a esos tiranos que gobiernan
nuestra mente. Luego entonces empezaremos a conectarnos con el amor, la sabiduría,
la verdad, la luz y lo proyectaremos hacia el espacio.
Como es adentro es afuera, ¿cómo son mis
pensamientos y emociones? Si son de ira, dolor, apegos, eso atraeremos. Si
queremos atraer el paraíso debemos construirlo aquí y ahora. ¿Cómo imagináis
que es el paraíso? Todo dulzura, amor, paz interior, abundancia y prosperidad
sin igual, sabiduría y felicidad permanente, pues hay que empezarlo a crear
desde nuestra visión, en el aquí y ahora. Tal vez no lo logremos en esta vida,
pero sembraremos las semillas para el futuro.
Para el tres veces Maestro Hermes Trismegisto, El
TODO es Mente; el universo es mental y sugiere que para cambiar vuestra
característica o estado mental, cambiad vuestra vibración. Para destruir un
grado de vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad
y concéntrese la atención en el polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no
deseable se mata cambiando su polaridad. La mente, así como los metales y los
elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de
polo a polo, de vibración en vibración.
Desde esa perspectiva, nosotros, con la mente
podemos cambiar las vibraciones, de un polo negativo a otro positivo, porque
finalmente nuestros pensamientos y emociones son energía y vibran en el espacio
una vez que las soltamos. ¿En qué vibración quieres vivir en los siguientes
años? Eso dependerá de ti. Por último les deseo muchas bendiciones, amor y paz
interior y les entrego este poema:
Fin de año.
Este año se fue como silbido de viento
Lleva en sus lomos un mar de lamentos
lágrimas en los ojos
Los recuerdos de quienes se desprendieron de ellos
Las angustias de quienes no entendieron
Risas y cantos de los que aman en silencio
La brisa esperanzada de los hambrientos
El tejedor del tiempo lanzó su red
Pescó sueños, capturó los ojos de dios
Y los colocó en el cielo
Pescó silencio y lo regaló a los enfermos
Pescó
caracoles del tiempo
y los convirtió en música de concierto
Este año se fue como gaviota con prisa
Con días soleados y contentos
O tormentosos y polvorientos
Niños con sonrisas eternas
Mujeres con el corazón abierto
Soledades clausuradas por ángeles
Rosas en cada ventana que veo
Y un hada que me habla en cada sueño
martes, 25 de diciembre de 2012
El apocalipsis está en la psique
Prócoro Hernández Oropeza
En el mundo y sobre todo en las redes de internet se corren
muchos mensajes, unos apocalípticos, otros con buenas intenciones pero
creadoras de falsas ilusiones. Las primeras, se apoyan en viejas profecías,
como la de Nostradamus y las de otros anunciadores de malas noticias, o también
en las profecías mayas. Quienes difunden el advenimiento de una nueva
conciencia mundial o la entrada a otras dimensiones, sólo crean falsas expectativas
y confunden a esta humanidad, de por sí tan dormida y agobiada por sus demonios
internos.
Por la forma en cómo nos comportamos, tan bestialmente, ya
deberíamos estar sufriendo muchas calamidades como las que han pregonado
diversos agoreros. Las guerras no se terminan, los asesinatos cada día son más
despiadados; la prostitución, no sólo denigra a la mujer, al eterno femenino,
sino que ahora se desliza hacia los infantes; el homosexualismo y tanta
degeneración de la sexualidad afecta a la familia y desarticula el matrimonio,
clave para una relación familiar estable y armónica.
Eso y mucho más, sin descontar el gran daño que provocamos a
la madre tierra, al espacio aéreo, son motivos suficientes para que llegue un
nuevo diluvio universal. Y si llega no será producto de un castigo divino, sino
consecuencia de nuestros actos. Nos lo hemos ganado a pulso. Algunos maestros
dicen que el tiempo de la destrucción se ha aplazado y nos están dando tiempo a
que reflexionemos y cambiemos nuestra forma de actuar. La palabra destrucción
no es la adecuada, sino depuración, limpieza de toda aquella energía que hemos
provocado con nuestra maldad, en todo caso.
Y el cambio de conciencia, de progresión espiritual no
llegará por arte de magia o porque la tierra entre a la cuarta o a la quinta
dimensión, ni por la ayuda de seres extraterrestres o por cambios
vibracionales. Los maestros espirituales están aquí, a nuestro alcance, sólo
falta que los invoquemos y nos dejemos guiar por ellos. Para llegar a esa
conexión requerimos mirar hacia dentro, a nuestro interior y conectarnos con
nuestro Dios interior. Desligarse del maligno o de aquellas entidades egoicas
que gobiernan nuestros pensamientos, emociones y obras.
Los agoreros de la destrucción del mundo se han equivocado
nuevamente. Mañana y el resto de los días que queda de este año seguiremos con
vida y el mundo siguiendo su curso como hace miles de años. Y vendrá esta navidad y muchas más, dependerá
de nosotros, de nuestras creaciones cuántas veces la celebraremos. Recordar que
la navidad significa nacimiento y no sólo evoca el nacimiento de Jesús, sino el
nacimiento de nuestro niño interior, del Cristo que llevamos a dentro.
Daremos pie a esa navidad si dejamos de buscar afuera, si no
pensamos que fuerzas externas a nosotros
van a generar un cambio de conciencia o si no seguimos buscando a Dios afuera
de nosotros o esperamos a que llegue la muerte para encontrarnos con el Padre.
Comprender que somos parte de esa divinidad, es Dios manifestándose a través de
nosotros, pero algo sucedió en un momento de nuestras múltiples vidas que nos
desconectamos de esa luz, de su sabiduría y guía y caímos en manos de la sombra
de los ángeles caídos. Ellos, a través de sus legiones egoicas controlan no
sólo a nuestro mundo exterior, también dominan internamente nuestra psique, la
mente, emociones y voluntad.
Pablo de Tarso, luego de caer fulminado por un rayo y oír la voz de Jesús inició un proceso
de despertar de conciencia y se dijo: “Pienso lo que no quiero pensar, siento,
lo que no quiero sentir, hago lo que no quiero”. Así nos pasa cuando
descubrimos que alguien nos motiva y
hasta obliga a matar, golpear, maldecir, injuriar o cometer adulterio. Una voz
muy imperiosa, pero no por ello, infalible. Si la descubrimos podemos detener
su accionar y desidentificarnos de ella. Eso lo haremos sólo auto observándonos
de instante en instante y sobre todo reconociendo que nuestra genética es
divina y por tanto no somos la oscuridad.
Muchas bendiciones a todos y feliz Navidad.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Amor, eterno perdón
El amor y el resentimiento son substancias incompatibles. En
el amor no puede existir resentimiento, porque el amor es eterno perdón. Dicen
los maestros que si las personas pudieran amar y ser amadas, las guerras
desaparecerían, no habría discordias y viviríamos en el paraíso.
Infortunadamente vivimos en un mundo donde el desamor
prevalece, ora traducido en odio, rencor, envidia, lujuria, destrucción,
violencia, orgullo, vanidad e intolerancia. La mente intoxicada por el ego mata
al amor, lo contamina y destruye. En el peor de los casos lo confundimos con
otra cosa y lo sometemos a los vaivenes de nuestra actitud. Te amo si tú me
amas, te doy amor si lo recibo de ti, pero como la mayoría sólo está dispuesta
a ejercerlo como una mercancía que se intercambia, en realidad nos
desconectamos del amor verdadero y profundo. Lo confundimos con el amor
condicional.
El amor verdadero
siempre va acompañado de la generosidad. Existe amor en aquellos que sienten
angustia verdadera por los sufrimientos de otros. En aquellos que le regalan
una sonrisa al desvalido, a quienes ven a las estrellas y escuchan sus cantos,
a quienes se solazan con un atardecer y su corazón se inflama de pasión. Existe amor cuando de todo corazón ayudamos a
alguien que lo necesita.
El amor se puede expresar no sólo en sentimiento, sino en
acciones como por ejemplo regar el jardín sin que nadie te lo pida, cuidar un
árbol, no tirar basura en la calle, saludar con cortesía un desconocido en la
calle. El amor se expresa a través de las virtudes como la generosidad, la paz
interior, la humildad, la tolerancia.
No confundir la verdadera generosidad con la falsa. Falsa es
aquella que usan los políticos derrochando dinero o cosas materiales para
obtener a cambio un voto. En el fondo lo que quieren es obtener poder, fama y
dinero a través del prójimo. No es tampoco dar una moneda al limosnero para
sentirme bien o pensar que realicé una acción buena para obtener buen karma. La
generosidad verdadera no es de la mente, proviene del corazón, está conectada
con el auténtico amor.
El que ama no guarda rencores ni se enemista con nadie. Sólo
observa a dios en acción o se identifica con lo que es su naturaleza, no la
oscuridad de su semejante. Sabe que en cada persona se manifiesta esa dualidad:
su divinidad o su oscuridad. Y como lo sabe, ya no se identifica con su luna
oscura, con los yoes que gobiernan en su personalidad.
Por ello los maestros afirman que el amor es perdón eterno.
Ante cada circunstancia negativa no nos medramos ni nos identificamos con
ellas. Porque sabemos que las actitudes negativas, los pensamientos y acciones
tóxicas provienen, no de la naturaleza divina del hombre, sino de aquellos
agregados psicológicos que lo mantienen en la ignorancia.
La ignorancia es uno de los factores que nos mantienen en
ese estado de inconsciencia y desamor. Ignoramos cómo conectarnos con el
verdadero amor y por supuesto con las virtudes, que son su manifestación. Las
virtudes son como los pétalos de una flor. Sólo que debajo de esos pétalos se
encuentra enroscada un serpiente, el ego. Cuando ignoras estos detalles, esa
serpiente se apropia de la virtud y la convierte en falsa. Crees que estás
haciendo un bien con tus acciones y estás haciendo lo contrario. Esto se da
cuando tu acción está conectada a la mente (mente egotizada) y no al amor.
En el amor no caben medias tintas. Amas o no amas. Si hay
resentimiento no hay amor.
jueves, 8 de noviembre de 2012
sábado, 11 de agosto de 2012
Enamorarte
Prócoro Hernández Oropeza
Cuántas veces hemos oído hablar de la palabra enamorarse. Enamorarse significa estar en amor permanente, no sólo de la pareja, sino de todo lo que te rodea. Enamorarse del paisaje que circunda tu ciudad, de las montañas y su apacible silencio, del cielo que cada día nos muestra distintas pinturas y colores, del sol que también nos brinda su luz con intensidades varias. Enamorarse de esos atardeceres sin parangón, del eterno mar y su continuo movimiento circular, de nuestra ciudad, sus gentes y sus árboles.
Cuando te detienes a admirar ese gran colorido de las Primaveras, árboles con sus ramos de flores, te enamoras, lo mismo cuando escuchas el trinar de un ave o recorrer el río Pitillal por las tardes o en la noche o te sientas en la arena a observar cómo se desliza el día sobre las olas; todo eso pertenece al amor, significa que estás abierto a disfrutar todo lo que te rodea.
Cuando vives en el amor todo te parece hermoso, te sientes en comunión con todo, pese a que algunas cosas no funciones o no se ajusten a tus circunstancias o deseos. Esta vida es de encuentros y desencuentros y eso es lo que le da sentido a la vida. De lo contrario todo sería aburrido o plano. Sin conocer el otro polo de la dualidad no tendríamos elementos para comparar y discriminar entre lo bello y lo no bello o desarmónico. Pero el reto está en observar los dos polos sin identificarnos y alegrarnos, inclusive por aquellas circunstancias desagradables. Por algo nos llegaron o se nos presentaron, tal vez para aprender una lección, para captar una señal o para rectificar el rumbo.
Este tipo de enamoramiento está ligado con el verdadero amor, con el arte de amar. No es un amor ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudar a superarlas. Entonces trasciendes esa palabra enamorado por el de amar. Si nos atenemos al contenido, enamoramiento, significa que en Amor Miento. Y lo es porque cuando llegamos a ese primer nivel del amor, vivimos una ilusión. Dices que amas alguien, pero en cuanto le ves el primer defecto te olvidas de ellas, te desconectas. Y eso se da porque en ese primer del amor aceptamos todo de la otra persona y llegamos a creer que es lo máximo.
Eso mismo sucede cuando dices que amas a tu ciudad, pero al primer defecto te la pasas quejando. Dices que el malecón nuevo quedó maravilloso, pero apenas le ves un defecto y caes en la crítica y el enojo. Cuando estás en amor disfrutas todo, momento a momento y si hay situaciones que te desagradan, las evitas o las dices, sin enojo, sin juicio.
Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo. El amor es una decisión consciente. El amor verdadero está basado en la realidad, no en un sueño de que encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada. Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tú tampoco, ni tu ciudad, ni el mundo lo es. Falta mucho para vivir en el paraíso, lo cual no significa que no se haga realidad algún día. Por eso los maestros dicen: “Vive como si ya vivieras en el paraíso” ¿Cómo crees que es el paraíso? ¿Qué te han contado las religiones de ese Edén? Pues imagínalo y créalo desde ahora. Todo inicia por la mente y si vives en amor permanente, estás viviendo el paraíso ya. .
miércoles, 25 de julio de 2012
El camino medio
Prócoro Hernández Oropeza
Durante estos últimos días he convivido con monjes del Monasterio Samten Ling y he podido constatar su calidad humana y don de gente. El más grande es el Geshe o maestro Lobsang Jinpa Lama a y sus cinco acompañantes son jóvenes que no rebasan la edad de los 30 anos. Todos son simpáticos, sonrientes y muy entregados a su trabajo devocional. Su labor aquí consiste en realizar meditaciones y ceremonias de purificación e iniciaciones.
Geshe, del tibetano dge bshes, abreviatura de dge bai bshes gnyen, se refiere un grado académico otorgado a algunos monjes dentro del budismo tibetano. Este grado es dado especialmente por el linaje Gelug, de la cual provienen estos monjes, precisamente de Nepal, donde nació Sidharta Gautama, conocido como el Buda.
Para obtener el título de "Geshe", el alumno debe estudiar varios temas en las grandes universidades monásticas. Son cinco estudios, entre ellos "El Alto conocimiento", "Compendio del Alto conocimiento" y "Tesoro del Alto Conocimiento". Otro no menos importante es "La perfección de la sabiduría" y el Madhyamaka "El camino del medio", "Sabiduría Fundamental del Camino Medio". Son estudios rigurosos que los prepara desde niños.
Buda pudo comprender esta enseñanza, el camino medio y logró la iluminación. Después de meditar por más de 40 días y de larga búsqueda espiritual. Antes anduvo por diversos caminos para encontrar la budeidad o iluminación. Cuando un hombre vio a Buda irradiando mucha luz, le preguntó:
-¿Qué eres? ¿Un dios, un fantasma, un hombre?- Buda le contestó: De todos esos condicionamientos, voliciones y formaciones mentales con base en los cuales me has descrito como dios, fantasma y hombre yo estoy completamente libre. Soy un Buda.
La palabra Buda no es un nombre propio, sino una descripción que significa "el que está despierto (a la realidad)". Con este título se conoce a Siddhartha Gautama, quien nació al norte de la
India, en lo que hoy es Nepal.
Dejó su hogar para seguir el camino del Hombre Santo. Después de un largo tiempo de sacrificios y padecimientos encontró su camino. Eso fue sólo hasta que dirigió sus esfuerzos hacia el corazón de su propia experiencia. Sentado bajo un árbol, hizo el voto de no desistir: "Aunque la carne se marchite, aunque la sangre se seque, yo no me levantaré de este lugar hasta conseguir perfecta iluminación"; un estado de perfecta sabiduría y profunda compasión.
El Buda representa la meta a la que aspiran todos los budistas sinceros. Todos los hombres de noble corazón que de verdad quieren reconectarse con su naturaleza divina. Así que el Camino Medio o Camino Esencial es un término budista de abundantes connotaciones. A pesar de que la palabra significa una parte que está equidistante de los extremos de algo, en el budismo, la expresión no implica una práctica religiosa pasiva ni mediocre, sino un esfuerzo comprometido y constante. En un sentido amplio, el Camino Medio se refiere a mantener una postura y perspectiva correctas de la vida basadas en las enseñanzas del Buda y la realización de actos que brindarán felicidad a uno y a los demás.
Con la intensión de guiar a sus seguidores por el mismo Camino Medio, Buda Shakyamuni predicó ocho principios: 1º La Visión Perfecta, 2a Emoción perfecta, 3a El habla perfecta. 4a La acción perfecta, 5a La subsistencia perfecta, 6a El esfuerzo perfecto, 7a La atención perfecta, 8a El samadi perfecto. La primera etapa del camino tiene que ver con intuición espiritual. Es a través de esta visión o intuición o experiencia sobre cómo son las cosas que comenzamos iniciar el viaje. Sin esta intuición inicial nada ocurriría. En la medida que esta experiencia es más o menos fuerte y penetrante, ésta permea todo nuestro ser, transformando la emoción, el habla y cada una de las cosas que nos configuran como seres y finalmente emergemos renovados y con una conciencia luminosa, compasiva y libre Entonces la visión de la existencia es perfecta, completa, sin tacha. De esta forma nuestra emoción, habla, acción, subsistencia, esfuerzo y atención perfectos, nos llevan a la iluminación, al Samadi. domingo, 20 de mayo de 2012
Reflexiones cotidianas
La
música del alma
Prócoro
Hernández Oropeza
Todos
nos sentimos fascinados con algún tipo de música.
La música es como un alimento para el alma, pero hay de música a música. Hay música que fertiliza la esencia del alma
y otro tipo de música que la mantiene en la prisión de la ilusión o del
sufrimiento o también de los egos.
La música que fertiliza la
esencia del alma es como el agua que alimenta y fortalece un bello rosal,
entonces brotarán de esta alma preciosas flores que se expresarán de distintas
maneras.
La música del alma es muy
confidencial pues brota del mismo plano espiritual. Esa música es inspirada por
el aliento de Dios o por los ritmos del universo, que es aliento de Dios y no
todos pueden captarla y transmitirla. Sólo lo hacen aquellos que logran
conectarse con esas sinfonías del universo o con la música de las esferas, como
un Beethoven, Mozart, Chopin, entre otros. Grandes genios de la música que se
ha inmortalizado precisamente porque lograron conectarse con su divinidad
interna y la supieron transmitir. Aún así, en su época fueron incomprendidos o
pensaban que no existían los instrumentos adecuados para transmitir lo que
ellos captaban con el corazón o con su intuición.
La música secreta del alma es la que hace
vibrar nuestro corazón en sintonía con el Amor Divino. Todo lo que inspira
dentro de nosotros el agradecimiento, la alegría, la compasión, la unión con
los demás, el sentirnos unidos con la divinidad, cuando nos volvemos un alma,
una vida con el universo, cuando no hay más intereses separatistas, egoístas,
que nos mantienen en el mundo de la desarmonía.
La música del alma nos redime y
nos conecta con lo divino. Es lo que viene de arriba y comienza a vibrar dentro
de nosotros. Es esa música devocional, cuya inspiración, letra o mantras sagrados
mantras nos llevan, nos transportan a la consciencia correcta que está en
armonía con la voluntad de Dios o del universo. Nos dan aliento, nos dan fuerzas,
nos permiten estar en sintonía con la voluntad del Padre/Madre, de la
naturaleza, de las estrellas, de todo lo que nos rodea.
En Oriente, el sagrado ‘Om’ es el
sonido creador que proviene directamente de Dios. También es el sonido de la
caracola del Señor Supremo cuando da inicio a esta creación. Más allá de Om’
está la flauta de Krishna, en la que Él toca la quinta nota para despertar a
las almas e invitarlas a Su gran amor trascendental. Todos los seres somos Sus
hijos e hijas, y nos invita por Su grande e inmensa misericordia para ir a
Vrindavan, a la tierra del amor. Es el canto de los ángeles y querubines que
nos llenan de alegría, misericordia y amor.
Todos los sonidos cósmicos, todo
lo que existe en este mundo, vienen del sonido original. Pero el sonido de los
chismes y el de las conversaciones mundanas no nos une con la divinidad o con
nuestra genética divina, Esa música del sufrimiento, la música mundana que
proviene de los egos, sólo nos mantiene en la cárcel de la desarmonía y el
amor. Alimentan nuestros egos y nos encadena más al sufrimiento y al dolor.
Cada vez que nos entonamos con una canción, por ejemplo de Paquita la del
Barrio o Vicente Fernández, nos identificamos con esa mentalidad egoísta y nos
lleva a la desarmonía, al sufrimiento y al dolor. Y aunque aparentemente nos
sentimos felices cuando escuchamos ese tipo de música, en realidad los que se
alegran son los egos del desamor, de la ira, el orgullo, la vanidad o la
lujuria. Todo ello nos aleja de nuestra divinidad, del amor y la armonía.
En el mundo de los sonidos
perversos también se habla de amor, también se habla de muchas cosas que llaman
la atención, pero nunca pueden satisfacer nuestra alma, porque son intentos de
ser feliz sin Dios, de sustituir a Dios con algún tipo de objeto sexual donde
el amor se vuelve lujuria, solamente interesado en una satisfacción material
temporal. Así es mis estimados lectores, paz profunda.
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